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El escándalo por los balances de la AFA expone a Alejandro Díaz, un funcionario del Gobierno

El escándalo por los balances de la AFA expone a Alejandro Díaz, un funcionario del Gobierno

El escándalo que salpica a la AFA tiene ribetes que comprometen la situación de un funcionario de peso del Gobierno. Se trata de Alejandro Díaz, titular de la Sigen desde el año pasado, que desde un cargo en AFA firmó parte de esos balances irregulares que posteriormente mandó a investigar la Inspección General de Justicia.

Pero también tiene, en febrero pasado, que se dio en medio de denuncias internas por contratos con presuntos sobreprecios. El actual jefe de Sigen, hasta el momento de asumir en ese cargo, en julio pasado, se desempeñaba como auditor en la empresa de energía, señalada por una licitación sospechosa para un servicio de limpieza en dos centrales nucleares.

Díaz mantiene una relación de larga data con la entidad del fútbol argentino, ya que antes de asumir en el órgano de control, hace diez meses, ocupaba la presidencia de la Comisión Fiscalizadora de AFA y, aunque pidió licencia al asumir en el Gobierno, nunca formalizó su desvinculación.

Cuando a principios de año la Inspección General de Justicia (IGJ) puso la mira en balances y documentación contable de varios ejercicios de la asociación, el rol pasado de Díaz empezó a tomar relevancia.

Parte de los balances que investiga el organismo, con inconsistencias estimadas en US$ 450 millones, fueron aprobados durante el período en el que Díaz encabezaba el órgano encargado de supervisar las cuentas de la entidad.

Desde hace meses se reclama que Díaz abandone su relación con AFA, sobre todo a partir de pedidos que hizo la Coalición Cívica. Desde el Gobierno, en tanto, lo despegan de la conducción política de Claudio "Chiqui" Tapia y su tesorero, Pablo Toviggino. Dicen que a Tapia lo vio una sola vez, en la celebración por la conquista del Mundial 2022, y que con Toviggino tenía relación laboral por ser el tesorero y Díaz el jefe de la comisión fiscalizadora.

Sostienen que su tarea dentro de la AFA siempre tuvo un perfil técnico y remarcan que su participación en la entidad es previa al actual esquema de poder. También aseguran que nunca integró la mesa política de decisiones de la conducción. A la fecha, en el sitio oficial de la AFA, Díaz figura como presidente de la comisión fiscalizadora.

El tema, no obstante, genera incomodidad ya que fue el Gobierno el que cruzó a la AFA desde finales de 2025, apuntando contra Tapia y Toviggino de manera directa a través de organismos oficiales como ARCA, e incluso desde lo discursivo. La discusión sobre la implementación, o no, de las SAD en el fútbol, también agitaron el debate, que en el último tiempo, no obstante, se fue apagando.

En paralelo a su función en AFA, fue funcionario nacional, primero en Nucleoeléctrica, empresa que ha quedado bajo la mira por diferentes irregularidades y desde hace 10 meses como jefe de Sigen.

La postura de Díaz desde Sigen

Desde la Sigen aseguran que Díaz, más allá de ser parte de la nómina de AFA en la página web de la entidad, pidió licencia en la comisión fiscalizadora en el mismo momento que asumió en su nuevo cargo y así lo expresó en una carta a Claudio Tapia y a Pablo Toviggino.

En la misiva, así se expresa.

"Por la presente me dirijo a ustedes, en mi carácter de Presidente de la Comisión Fiscalizadora de la Asociación del Fútbol Argentino, a fin de comunicar, por la presente nota, la licencia en el ejercicio de mis funciones.

Los motivos de esta solicitud obedecen a cuestiones personales que requieren de mi plena atención al asumir nuevos roles dentro del sector público nacional. En ese entendimiento es que las nuevas funciones demandarán una dedicación integral y podrían generar un impedimento para desempeñar mis tareas de fiscalización con la diligencia, independencia y objetividad que exigen las normas profesionales aplicables y los principios rectores de la Ley General de Sociedades, así como las disposiciones estatutarias propias de las asociaciones civiles.

Resulta esencial, tanto desde la perspectiva del control interno como del gobierno corporativo, garantizar que la Comisión Fiscalizadora cuente con autoridades plenamente disponibles para el desarrollo de sus responsabilidades, evitando cualquier afectación al debido cumplimiento de sus funciones de supervisión y resguardo del interés institucional.

En virtud de lo expuesto, y con el fin de preservar la transparencia y eficacia en la labor de fiscalización, poniendo en conocimiento de ustedes y requiriéndoles tener a bien comunicar al Comité Ejecutivo de la Asociación de esta solicitud formal de licencia, cuya duración se extenderá hasta tanto se definan las condiciones que permitan compatibilizar mis obligaciones en la función pública con la participación en esta Honorable Comisión.

Sin otro particular, y renovando mi respeto por la conducción institucional de la AFA, saludo a Ud. muy atentamente".

La decisión de poner veedores en AFA

En marzo, el Gobierno designó veedores para supervisar la situación de AFA durante un plazo de 180 días. Tras un cambio que hubo a mediados de abril, quien se convirtió en el segundo veedor fue un hombre de Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia.

Es Diego Coste, quien hasta el momento se desempeñaba como presidente del Tribunal Arbitral del Colegio de Abogados de Mar del Plata, puesto al que accedió por concurso, y en abril de 2025 fundó el estudio Moriondo & Coste Abogados, con sede en Mar del Plata.

Hasta el momento se desempeñaba como presidente del Tribunal Arbitral del Colegio de Abogados de Mar del Plata, puesto al que accedió por concurso, y en abril de 2025 fundó el estudio Moriondo & Coste Abogados, con sede en Mar del Plata.

Al llegar Mahiques al Ministerio, se removieron los funcionarios de las principales áreas de esa cartera, entre otros el titular de la IGJ, Roque Daniel Vítolo, quien instruía la investigación contra la AFA por los balances presentados de manera irregular. En cambio, Díaz, que trabaja bajo la órbita del Ejecutivo y depende de Presidencia, sigue en el cargo.