El Gobierno apretó a fondo el acelerador y va por todo en el Senado, donde buscará el 26 de diciembre alzarse con la media sanción de la reforma laboral, aprobar el Presupuesto 2026, avanzar con la modificación de la Ley de Glaciares y, si es posible, convertir en ley el proyecto de inocencia fiscal para capturar los dólares que están fuera del sistema financiero.
El debate de la reforma laboral comenzará este miércoles a las 11 con la presencia de funcionarios del Ejecutivo y se espera que participen en el debate representantes de la CGT, la Unión Industrial Argentina (UIA) y las cámaras patronales, entre otros.
Así se acordó en la reunión parlamentaria de este martes en la que también se resolvió que sólo se permitirán 15 invitados en total, de los cuales 10 serán propuestos por el oficialismo y sus aliados mientras que los 5 restantes los aportará el peronismo.
La intención del oficialismo, según informó la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, es emitir despacho de comisión el viernes para llevar el proyecto del Gobierno al recinto el próximo 26 de diciembre.
No será sencillo juntar a los senadores post festejo navideño, dadas las dificultades que existen para conseguir vuelos durante las fiestas de Fin de Año. Además hay antecedentes de legisladores que tuvieron dificultades para llegar al Congreso por inconvenientes en los vuelos. Incluso, este año el peronismo fracasó en un intento de aprobar un paquete previsional y la creación de la comisión $Libra por la ausencia de un grupo de diputados. En ese momento, el jefe del bloque, Germán Martínez, explicó que el faltazo fue producto del retraso en los vuelos.
Pero la ingeniería del Gobierno se complementa con lo que pueda ocurrir esta semana en Diputados, donde este miércoles podría avanzar con la media sanción del Presupuesto 2026, de la ley de inocencia fiscal y de estabilidad fiscal y monetaria.
Si se cumple la hoja de ruta del oficialismo, el Senado recibiría la media sanción del Presupuesto este viernes con la posibilidad de poder dictaminar ese mismo día, lo que le permitiría incluirlo en el temario de una posible sesión que sería convocada el 26 de diciembre, y de demorarse el trámite se pasaría para el lunes 29 de diciembre.
Tensión con el peronismo por el reparto de las comisiones
Lo cierto es que en una jugada que le llevó casi tres semanas, la jefa del oficialismo, Patricia Bullrich, tejió acuerdos con la oposición y se aseguró el acompañamiento de 44 senadores para acordar la distribución de los lugares en las comisiones y quedarse con el control de la mayoría. La maniobra fue un déjà vu de lo que había logrado hace dos años Victoria Villarruel, cuando le arrebató el control del Senado al peronismo con el apoyo de 39 senadores.
De esta manera, Bullrich, quien presidirá la comisión de Trabajo y Previsión sólo para la reforma laboral, consiguió que La Libertad Avanza y sus aliados se aseguren 12 sillas en las comisiones con 17 vacantes dejando sólo 5 para el peronismo, es decir, 2 menos de los que tendría que haber recibido por proporción. Mientras que en aquellas que son integradas por 19 senadores, 13 serán controladas por el oficialismo y sus socios y 6 para la oposición más dura.
Los K discutían este martes las distintas opciones que tenían para rechazar la jugada del oficialismo. Unos plantearon la posibilidad de judicializar la discusión por la distribución de las comisiones, otros proponían vaciar las comisiones convocadas para extraordinarias y otra alternativa era plantear la queja en la misma reunión.
La negociación entre Bullrich y los bloques de la oposición se dinamizó luego de que , en medio del escándalo por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
Esa jugada, que fue calificada como "estratégica" por parte del oficialismo, le sirvió a la ex ministra de Seguridad para conseguir el acompañamiento de la oposición dialoguista y así avanzar con un armado conveniente de las comisiones.
La distribución fue formalizada en la reunión de Labor parlamentaria de este martes, que fue encabezada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, duró poco menos de dos horas y volvió a dejar al peronismo con sabor a nada. El malestar quedó reflejado en la rápida salida de Juliana Di Tullio tras concluir el encuentro.
Para asegurarse el control de la comisión de Trabajo, Bullrich incluyó a otros 4 libertarios, sumó a tres radicales afines al Gobierno como Eduardo Vischi (Corrientes), Rodolfo Suárez (Mendoza) y Silvana Schneider (Chaco). Los dos últimos senadores responden a los gobernadores Alfredo Cornejo y Leandro Zdero, que cerraron acuerdos en las elecciones de octubre.
La lista se completa con la salteña Flavia Royón, quien se mostró a favor de una modernización de la legislación laboral, la misionera Sonia Rojas Decut, que responde a Carlos Rovira, y el correntino Carlos Espínola, quien juega en sintonía con el oficialismo.
En la comisión de Presupuesto, que al menos durante extraordinarias continuará bajo el control de Ezequiel Atauche, la ex ministra de Seguridad acordó con la oposición dialoguista también quedarse con 5 sillas, y le dio tres lugares a los radicales, dos de los cuales son más afines a la Casa Rosada, la mendocina Mariana Juri y Schneider.
Pero también sumó a la chubutense Andrea Cristina, que está alineada con el gobernador Ignacio "Nacho" Torres, y a la tucumana Beatriz Avila, socia política de Osvaldo Jaldo. Con estos nombres, el oficialismo confía en que podrá sacar despacho tanto de la reforma laboral como del Presupuesto.
De acuerdo a lo informado por Bullrich, la intención del oficialismo es que durante el tratamiento de la reforma laboral asista a la comisión el secretario de Trabajo, Julio Cordero, y funcionarios del Ministerio de Economía. Mientras tanto los asesores de los distintos bloques trabajan en la letra chica del proyecto de reforma laboral, que según anticiparon sufrirá modificaciones.