Levantando las manos
El gobierno nacional cree que contará con los votos necesarios para suspender las PASO nacionales del año próximo. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, lo manifestó así en la reunión de mesa política de esta semana.
La relación que el ministro coordinador lleva adelante -con apoyo de Lule Menem, el preferido de Karina Elizabeth Milei- con los gobernadores aliados parece que rendirá sus frutos para no realizar Primarias Abiertas y Obligatorias en la disputa por la elección presidencial, donde Javier Gerardo Milei pretende ser reelecto.
Para eso resta ajustar algunas clavijas: como la intentona del ex ministro del Interior, Lisandro Catalán, quien levantó el perfil afirmando que será el próximo gobernador de Tucumán. En esa provincia norteña manda Osvaldo Jaldo, el mandatario peronista que más rápido se alineó con la administración mileista. La base del acuerdo libertario con los gobernadores aliados es que en los distritos donde ellos gobiernan no haya una competencia “perturbadora” sino candidatos casi testimoniales. Habrá que estar atentos al WhatsApp cuando llegue el mensaje de la Hermanísima, pidiendo mesura. O tal vez, un paso al costado. Se verá…
De todos modos, en la cita de esta semana de la mesa política no estuvo presente Luis “Toto” Caputo que es quien tiene el joystick que dispara los fondos tan apetecidos por los necesitados gobernantes provinciales. Sin eso, no habrá tanta voluntad de poner la cola en las poltronas de ambas cámaras de Congreso donde los diputados y senadores responden a diferentes caciques. Cuestión de quórum…
Fuga de votos
Pero una vez resuelta (o no) la suspensión de las PASO, los operadores políticos del Gobierno se muestran inquietos por la oferta electoral que puede haber el año próximo.
“Los puchitos nos pueden hacer perder la elección “, señala uno de los legisladores nacionales que se ocupa del armado preelectoral oficialista.
Los “puchitos” serían los porcentajes que listas con pasado mileista se vayan a presentar en 2027. Allí, la principal preocupación es Victoria Villaruel: la vicepresidenta se mostró en estos días con el cura Mario Pantaleo, en González Catán, y visitó San Juan donde consiguió una foto con el gobernador Marcelo Orrego.
Villarruel está decidida a competir electoralmente el año próximo y lo hará, enojada con los hermanos Milei, lo que hará que les saque votos a La Libertad Avanza. Ella y sus colaboradores sueñan con “sacar 5 puntos”, lo que sería un verdadero dolor de cabeza para el proyecto reeleccionista de los actuales habitantes de la Casa Rosada.
Otra terminal que hará daño al proyecto oficialista es la de dos legisladores que supieron estar muy cercano de Javier y Karina: Carlos Kikuchi y Sergio Vargas son dos mileistas a de la primera hora, de los tiempos donde algunos se atrevían a pedir papas fritas en la mesa de Milei, el plato prohibido para el gusto presidencial.
Kikuchi y Vargas comandan en la provincia de Buenos Aires una agrupación que se llama “Unión y Libertad” y cuentan con 3 senadores y 5 diputados provinciales, que hoy juegan más cerca de las iniciativas legislativas de Axel Kicillof que de los libertarios.
Estos dos pícaros dirigentes están abogando por un armado peronista de centro y se muestran cerca de Emilio Monzó y Nicolás Massot, los que hoy ven con muy buenos ojos el armado que algunos pretenden que encabece el empresario Jorge Brito.
Kikuchi y Vargas se han reunido, además, con intendentes peronistas como Julio Alak (La Plata), Gustavo Menéndez (Merlo), Carlos Balor (Berazategui) y Andrés Watson (Florencio Varela). Todos estos están hoy en el armado peronista de Unión por la Patria; pero el verdadero berenjenal que es la interna entre Cristina y Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa hacen que los dos atrevidos legisladores se envalentonen con ser parte del armado de un polo peronista de centro, que le quite robos al oficialismo y al kirchnerismo. Veremos, veremos…
Aliados pero no…
La preocupación mileista por la elección del año próximo ha hecho que se generara la conversación telefónica ya conocida entre Karina Milei y el ex mandatario Mauricio Macri, quien hoy es el presidente del PRO.
Luego de eso, se realizaron dos reuniones donde en la cabecera estuvo Diego Santilli, quien es el jefe de Gabinete de Milei pero que sigue siendo un afiliado del PRO, más allá de su alineamiento a rajatabla con los violetas.
A Santilli lo escoltaron los primos Menem, Eduardo y Martín, fieles escuderos de la secretaria General de la Presidencia y guardianes de los deseos políticos de Karina.
Por el lado de la tropa amarilla estuvieron Cristian Ritondo -jefe del bloque de diputados del PRO- y el también diputado nacional Fernando de Andreis, quien vela por los intereses de Mauricio Macri.
La primera de esas reuniones fue más formal (o de estudio) pero la segunda fue más distendida. Lo primero que se habló fue el planteo de Ritondo de que el PRO pretendía seguir gobernando en las provincias y municipios donde hoy manda. Allí, quedará para el final la discusión más ríspida de la Ciudad de Buenos Aires donde el alcalde Jorge Macri ya manifestó su lógica intención de reelegir, pero donde aún no se saldó la discusión interna entre los primos Macri; y donde la libertaria Pilar Ramírez no deja de mostrarse activa por las calles porteñas, acompañada de la hermana Milei.
Más luego, el fiel De Andreis introdujo un asunto que desvela al ex presidente Macri: si hay entendimiento nacional, tiene que haber un acuerdo de participar de la gestión nacional. Justo esto sucedió en momentos en que se habló de un cambio en la cúpula de la Aduana, una dependencia siempre apetecida por la política sea del color que sea.
Los libertarios presentes dejaron pasar de largo los pedidos que envió el dúctil Mauricio Macri y quedaron en verse la otra semana, donde seguirán peinando los diferentes distritos donde estos aliados pretenden sumar poder. Rosca y más rosca…