Desde 1985 a la fecha, las elecciones de medio término le han traído a los presidentes en ejercicio sinsabores y alegrías. Con el 40,7% de los votos de La Libertad Avanza a nivel nacional, Javier Milei se anotó en la lista no solo de los que festejaron triunfos en las legislativas. También, pudo sumarse al lote exclusivo de otros dos mandatarios que en elecciones de medio término obtuvieron más apoyo que en la presidencial que los había llevado a la Casa Rosada. Ellos fueron Néstor Kirchner en 2005, y Mauricio Macri en 2017.
Kirchner cosechó en 2005, el 38,74%, contra 22,25% en la presidencial de 2003. Partía de un piso muy bajo porque entró como segundo al balotaje -la elección general la ganó Carlos Menem, que para evitarse una derrota estrepitosa se bajó de la segunda vuelta.
Macri obtuvo 34,15% en la primera vuelta de la presidencial de 2015 -contra Daniel Scioli, con 37,08%-. Y dos años después su gobierno de Cambiemos tuvo un fuerte espaldarazo, logrando 41,75% en las legislativas nacionales.
Ganar las elecciones de medio término es muy auspicioso pero no es garantía de reelección o continuidad.
Tras el triunfo legislativo (por el cual se sacude de la tutela del duhaldismo), en 2006 el presidente Kirchner lanza la Concertación Plural, y suma a los nacientes “radicales K”: los gobernadores Julio Cobos (Mendoza), Miguel Saiz (Río Negro) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero), fueron sus mayores exponentes. En 2007 Kirchner logra hacer elegir a su esposa la senadora Cristina Fernández -en tándem con el radical Cobos- en un plan de alternancia del matrimonio en el poder, truncado por su muerte a causa de un infarto masivo en octubre de 2010.
La deriva de Macri tras su impactante triunfo de 2017, es muy diferente. Macri logra “pintar de amarillo” a casi todo el país, y relegar al peronismo a uno de sus peores momentos históricos; pero al año siguiente sobreviene la crisis financiera, debe acudir al préstamo del FMI y en un 2019 marcado por un fuerte ajuste, termina fracasando en su intento reeleccionista.
Con datos que toman como punto de referencia la primera vuelta electoral presidencial -son los votos directos y los que determinan la cantidad de bancas en el Congreso- Milei pasó de 29,9% de la presidencial de 2023, al 40,7% del domingo último.
Con esta última elección de medio término, desde el retorno a la democracia en 1983, en 7 de las 12 elecciones se impuso el oficialismo. Y en 9 de 12 elecciones los oficialismos perdieron votos respecto de la presidencial previa -excepto Kirchner, Macri, y ahora Milei-, según analizó en un estudio que hizo de cara a los recientes comicios legislativos Marcelo Bermolén, director del Observatorio de la Calidad Institucional, de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral.
En su análisis de "cómo le fue a los oficialismos", Marcelo Bermolén llama “regla del apoyo” a obtener más votos en las elecciones de medio término que las presidenciales. Y a lo contrario, “regla del castigo”. Sin embargo, advirtió también que en 4 de los 9 casos de disminución de apoyos, los oficialismos igual resultaron victoriosos (Alfonsín en 1985, Menem en 1991 y 1993, y Cristina en 2013).
Esta elección de medio termino de Milei se suele espejar con la de Macri de 2017, por la cercanía en el tiempo, la similitud de porcentajes -41,75% y 40,7%-, por aquello de pintar de "amarillo" o "de violeta" el país, por la paliza al peronismo, y el rumbo profesado por ambos en lo político y económico. El profesor de la Universidad Austral indicó que aquel ascenso de Macri fue atribuible "a un avance genuino, una coalición relativamente ordenada y una narrativa de continuidad con mejoras". En el caso mileísta, el salvataje financiero de Estados Unidos, y una construcción política cuestionada e inestable, inscriben el triunfo electoral en un contexto muy diferente.