El presidente Javier Milei ratificó este sábado en Miami el vínculo estrecho y estratégico entre Argentina y Estados Unidos, en una cumbre con presidentes latinoamericanos convocada por Donald Trump en la que se lanzó una alianza regional de 12 países para consolidar el liderazgo de Washington en la región, fortalecer la seguridad, la lucha contra el narcoterrorismo y a la vez frenar la influencia de China.
“Nos unimos para formar una nueva coalición militar”, dijo el jefe de la Casa Blanca, con el objetivo de “usar la fuerza militar letal para destruir los centros de los cárteles y redes terroristas”. La iniciativa fue bautizada como “Coalición Anticárteles de las Américas”.
La cumbre se llevó a cabo en el Trump National Doral Miami, el lujoso club de golf del presidente estadounidense, donde Milei y su comitiva (la secretaria general de Presidencia Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el jefe de gabinete Manuel Adorni) pasaron la noche, junto con Trump y el resto de los mandatarios considerados alineados ideológicamente con el jefe de la Casa Blanca.
Después de saludar uno a uno a los presidentes, Trump dio un discurso en un salón donde lo escucharon los mandatarios y también parte de su gabinete como el canciller Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent, el de Comercio Howard Lutnick y el Representante comercial Jamieson Greer. Entre bambalinas se lo veía a Quirno charlar amenamente con Rubio.
Trump dijo solemne: “En este día histórico, nos unimos para anunciar una nueva coalición militar para erradicar los cárteles criminales que azotan nuestra región”, dijo sin dar demasiados detalles de cómo funcionaría la nueva alianza.
“Nosotros los estamos golpeando donde podemos y vamos a ir más fuerte”, agregó.
“El núcleo de nuestro acuerdo es el compromiso de usar la fuerza militar letal para destruir los centros de los cárteles y redes terroristas”. “Necesitamos su ayuda”, reclamó a los mandatarios.
“Líderes de esta región permitieron que grandes extensiones de territorio del hemisferio occidental quedaran bajo control directo, y las bandas transnacionales han tomado el control", siguió el presidente. "No vamos a permitir que eso ocurra. Los ayudaremos”. Y dijo que combatirán a los cárteles “sedientos de sangre que imponen su voluntad mediante asesinatos, torturas, extorsión, narcotráfico, sobornos y terror”.
Y dijo que trabajarán con los países para hacer “lo que sea necesario”. “Usamos misiles. ¿Quieres que usemos un misil? Son extremadamente precisos”, sugirió Trump.
El gobierno republicano está convencido de que las redes de percusores químicos que llegan desde China promueven la producción de drogas en la región, especialmente el fentanilo y las metanfetaminas, que terminan inundando el mercado estadounidense. También buscan frenar la influencia de Beijing con otros acuerdos que han firmado sobre minerales críticos y seguridad en la cadena de suministros.
Entre los puntos principales de la proclama firmada por los países figura que "Estados Unidos entrenará y movilizará a los ejércitos de las naciones socias para lograr la fuerza de combate más eficaz necesaria para desmantelar los cárteles y su capacidad de exportar la violencia y buscar influencia mediante la intimidación organizada".
Y que "Estados Unidos y sus aliados deberían mantener a raya las amenazas externas, incluidas las influencias extranjeras malignas desde fuera del hemisferio occidental", en velada referencia a China pero también a Irán, ya que considera que Teherán tiene influencia en la región a través de Venezuela, Honduras y Nicaragua y con el fomento de células terroristas de Hezbollah.
Trump tuvo palabras elogiosas para sus aliados. “Quiero agradecer a los miembros de la coalición, la mayoría de los cuales son amigos míos, algunos de ellos que acabo de conocer, pero la mayoría son amigos, muchos de los cuales apoyé, y ellos aceptaron ese respaldo y acabaron ganando a lo grande. No he tenido un mal respaldo todavía”.
Y ahí hizo referencia a Milei y al apoyo que le dio en las legislativas de octubre: “Estaba feliz. Iba un par de puntos abajo y subió como un cohete, justo en Argentina y el presidente Milei está aquí”.
Además del jefe de la Rosada, asistieron a la cita el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; de Costa Rica, Rodrigo Chavez; de República Dominicana, Luis Abinader; de Ecuador, Daniel Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de Guyana, Irfaan Ali; de Honduras, Nasry Asfura; de Panamá, José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. También estuvo José Antonio Kast, quien el próximo miércoles asumirá como presidente de Chile.
Todos ellos son cercanos ideológicamente a Trump o han expresado su respaldo al republicano. En cambio, no fueron invitados los líderes de las dos mayores economías de Latinoamérica, Brasil y México, gobernados por los progresistas Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, ni tampoco el presidente colombiano, Gustavo Petro.
Con esta iniciativa, EE.UU. busca reforzar una alianza en la región entre mandatarios confiables para la Casa Blanca. El objetivo es abordar la seguridad, la inmigración irregular y el crimen organizado en Latinoamérica, además de contrarrestar la influencia de China en el continente.
Ya estuvieron reunidos el jueves y viernes en Miami los ministros de Defensa – con la presencia de Carlos Pestri-- para una declaración de lucha conjunta contra el narcoterrorismo regional. Allí hubo un enfoque muy duro contra los cárteles y dijeron que deberán ser tratados “tan brutalmente y despiadadamente” como tratan a los grupos terroristas ISIS o Al Qaeda.
El encuentro de este sábado fue convocado antes del inicio de la guerra de Irán y se produce tras la captura en enero de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en Venezuela y mientras aumentan las tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético impuesto a la isla.
Trump se refirió al tema: Cuba se encuentra en "sus últimos momentos de vida", dijo, pero afirmó que está negociando con La Habana y que tendrá "una gran vida nueva".
Va de la mano de la llamada “Doctrina Monroe” reactualizada por Trump, la estrategia de seguridad nacional de su segundo mandato, que apuesta por convertir la región en una esfera de influencia de Washington con una nueva versión del “América para los americanos” que se lanzó en 1823 y que hoy impulsa el presidente de la mano de su canciller Marco Rubio, hijo de cubanos.
Tras finalizar la cumbre, Milei y su comitiva partirán a fin de tarde a Nueva York, para unos días intensos en el marco de la “Argentina Week”, varios días dedicados a ofrecer las oportunidades de nuestro país en paneles, encuentros y conferencias con funcionarios e inversionistas organizada por la embajada argentina en Washington, el JP Morgan y el Bank Of America.
En Manhattan lo esperan varios funcionarios de su gobierno: los ministros Luis Caputo, Federico Stuzenegger, Mario Lugones, el jefe del Banco Central Santiago Bausili, entre otros.
La agenda neoyorquina de Milei comenzará el domingo con una visita por la mañana a la tumba del Rebe de Lubavitch. El lunes después del mediodía tendrá una disertación en la Yeshiva University y por la noche asistirá en la Gala Anual J100 de The Algemeiner, que homenajea a personalidades que hayan “influido positivamente en la vida judía”. El martes se trasladará a la sede del JP Morgan para inaugurar la Argentina Week. Se encontrará allí con el CEO del banco, Jamie Dimon, y luego ofrecerá un discurso.
Cerca del mediodía partirá hacia Chile para participar el miércoles de la asunción del presidente José Antonio Kast y luego regresará a Buenos Aires.