Sin un acuerdo entre oficialismo y oposición que garantizara el voto de los dos tercios de Diputados, la sesión prevista para este viernes en la que se debía discutir el pedido de endeudamiento solicitado por Axel Kicillof se cayó. Sólo se sentaron 39 diputados y el presidente del cuerpo, Alexis Guerrera (massismo) dió por concluido el trámite.
Aunque hubo intensas y extensas gestiones entre los sectores del oficialismo (La Cámpora, el massismo y el kicillofismo) y del gobierno con opositores, los obstáculos que frenaban la negociación siguieron en el mismo lugar: no se avanzó en el reparto de recursos para los municipios a través de la creación de un fondo especial y tampoco se acercaron posturas en la propuesta de ampliación del directorio del Banco Provincia, para ceder a dirigentes opositores a esos sillones.
Para Axel Kicillof, el endeudamiento es la llave que le permitiría ejecutar el Presupuesto recién sancionado. Sin esos recursos, tanto la gestión provincial como la de numerosos intendentes quedan al borde de un peligroso precipicio presupuestario.
Se trata de un paquete millonario que los 135 alcaldes promueven como un auxilio extra de las arcas municipales. Las gestiones hasta ahora mencionaban un monto equivalente al 8% de la deuda que contraiga la Provincia. Sería -a números de hoy- unos $ 350.000 millones de pesos para todo el año. Pero hay variables que hacen difícil la concreción: el Ejecutivo planteó que sea de la "deuda contraída" efectivamente. ¿Si la Provincia no coloca todos los bonos, qué pasa? se preguntan los jefes comunales.
Entonces exigieron que sea un "monto fijo" más allá de los bonos o el financiamiento que salga a buscar el gobierno. En una primera instancia Kicillof se habría negado según reconstruyó Clarín entre los negociadores.
La postura ahora es diferente. De acuerdo con información que brindaron a este diario desde la Gobernación, el Ejecutivo propuso "desde el primer momento" una suma fija dentro del 8% coparticipable "que se pagará más allá del ritmo de colocación. Se liquidará en tres cuotas el año próximo: abril, junio y octubre". Y aclararon que "el problema no radica en ese monto si no en cómo se distribuye esa plata". Allí estaría el obstáculo para avanzar.
Este mecanismo es fundamental para lograr el aval de las bancadas del radicalismo. Tanto la del sector que responde a Maximiliano Abad (agrupada en la sigla UCR-Cambio Federal, con 9 legisladores) como la que se escindió y reportan al esquema Lousteau-Facundo Manes (Somos Buenos Aires, con 6 bancadas).
Legisladores que reportan en esos sectores insistían en que "la oferta se hizo efectiva" en la última hora del jueves ("no hubo tiempo para garantizar el desarrollo de la sesión", explicaban) o incluso otros aseguraron que "lo confirmaron cuando estaba caida la sesión al mediodía del viernes".
La Gobernación sostiene que el modo de distribución es la única diferencia: coeficiente que se usa para la coparticipación municipal o creación de un fideicomiso. Un tecnicismo que no modificaría la cuestión de fondo.
El PRO (13 diputados) también tiene intereses en comunas que administran intendentes de su coloratura, pero ahora con su nueva sociedad política con LLA les resulta más complejo adherir a un proyecto de Kicillof. "Los miran con lupa desde el Gobierno Nacional y desde las oficinas del tamdem Sebastián Pareja- Karina Milei", reconoció a Clarín un operador legislativo.
El gobierno bonaerense no pudo festejar el triunfo "parcial" que logró el miércoles a la noche y en las primeras horas del jueves: Diputados y Senadores avalaron las leyes de Presupuesto 2026 y la Ley Fiscal Impositiva, que había reclamado la Gobernación.
Pero fue una victoria "pírrica". Porque sin los casi U$S 3.500 millones que pidió Kicillof para buscar financiamiento externo, esas otras dos leyes serán difíciles de ejecutar. Sobre todo el calculo de gastos para el año que viene, previsto en 41.5 billones de pesos para el funcionamiento del Estado provincial.
Le queda a Kicillof una alternativa: el martes, Diputados convocó a una sesión extraordinaria (las ordinarias se terminan el 30 de noviembre) para seguir con este debate. En caso de un nuevo traspié, después de esa primera semana de diciembre, se incorporan los nuevos legisladores que resultaron electos el 7 de septiembre. Es un parlamento nuevo, con más presencia libertaria, con menos capacidad de negociación para el kirchnerismo. Sería barajar y repartir las cartas otra vez. Una partida nueva.
El otro factor que formó parte de la disputa fue la posibilidad de ampliar el directorio del BAPRO para que puedan ingresar dirigentes de la oposición. Se evaluó llevar la mesa de directores de 8 a 12. Y ceder asientos a radicales y dialoguistas. Enseguida, los que se preparan para una oposición dura a Kicillof salieron a marcar las diferencias. Lo hizo Ismael Passaglia (elector por Hechos, ex alcalde de San Nicolás, que ingresará en 10 dias a la Legislatura) y también otros referentes libertarios.
Mientras, en el Senado, la presidenta Verónica Magario, mantuvo abierta la sesión de este viernes. Podría avanzar en ese recinto el cambio del estatuto del banco estatal, para ampliar la conducción. Sería una señal que dejaría un terreno menos árido para la semana próxima.