Como contraataque al proyecto de reforma laboral que el Gobierno envió durante el jueves al Congreso, la CGT confirmó la realización de una movilización el próximo jueves 18, que se hará frente a la Casa Rosada, en la Plaza de Mayo.
Según supo Clarín, desde la CGT adelantaron que van a apuntar a tres frentes para intentar frenar la reforma que impulsa el Gobierno: el parlamentario, el judicial y las calles.
"El próximo 18 de diciembre a las 15 haremos una movilización a la plaza de Mayo para rechazar este proyecto de reforma laboral", remarcó en conferencia de prensa el jefe de la CGT, el sindicalista del Seguro, Jorge Sola.
¿Reunión de urgencia? No, el, porque se daba por descontado que por estas horas quedaría blanqueada la propuesta oficial para cambiar las reglas que rigen al empleo, con impacto en las empresas y los sindicatos.
Aunque en el oficialismo insisten en que están dispuestos a una negociación con la CGT para ajustar el proyecto, por ahora los jefes sindicales se plantaron (sobre todo públicamente) en una postura de rechazo y anunciaron la movilización para el jueves.
Uno de sus principales referentes, Gerardo Martínez, de la Uocra, integró incluso el Consejo de Mayo que fue el ámbito en donde se debatieron los cambios. Pero justamente .
A tal punto que evitó salir en la foto que finalmente se difundió. ¿Sobreactuó el rechazo o no aceptaron sus propuestas en el proyecto que comandó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger?
Interna sindical
Dentro de la central sindical, que acaba de renovar a su cúpula, hay posturas más duras (los sectores cercanos al kirchnerismo) y más negociadoras. En el Gobierno confiaban en que Martínez se encuadrara en estas últimas.
Como primer paso, para unificar una postura. El debate comenzará por la cámara alta y allí los gremialistas tendrán una contraparte que conocen bien: Patricia Bullrich, la ex ministra de Seguridad que para comenzar el debate parlamentario.
Uno de los que habló fue Fabián Montaño, secretario general de Apops. “El Gobierno habla de modernización, previsibilidad y generación de empleo, pero el contenido real del proyecto apunta a otra cosa: debilitar la negociación colectiva, reducir derechos y dejar al trabajador más desprotegido. Los objetivos declarados no coinciden con los efectos estructurales de la ley”, sostuvo.
“El proyecto también avanza contra la vida sindical: penaliza las asambleas, limita la organización en los lugares de trabajo y debilita la representación gremial. Un sindicato sin participación activa es un trabajador sin defensa. Esa es la intención política detrás de estas restricciones”, añadió Montaño.
Por otro lado, también emitieron un comunicado desde la Federación de Trabajadores de Alimentación. "Las últimas medidas y acciones económicas del Gobierno Nacional no incluyen al desarrollo industrial local como marco estratégico para el crecimiento y desarrollo de nuestras comunidades", expresaron.
Además, añadieron: "La apertura indiscriminada de la economía, las mayores facilidades de importación, la falta de apoyo a los emprendimientos industriales, está produciendo la caída del empleo en el sector industrial, suspensiones, procedimientos de crisis y despidos que dejan al desamparo a miles de familias trabajadora".
Principales cambios de la reforma
Como adelantó este diario, entre otras cosas, la y una fuerte baja de los aportes patronales. Se generan dudas, por caso, de cómo se financiarán las jubilaciones futuras.
El proyecto implica una flexibilización de las condiciones de contratación y despidos, con importantes cambios en derechos individuales y colectivos vinculados al ámbito laboral y una reducción permanente de las contribuciones patronales.
Según el Gobierno, esto fomentará el aumento del empleo en blanco, en un país donde cerca del 50% de la economía (y el trabajo) se mueve en negro y donde hace cerca de una década no aumentan los asalariados registrados.
La izquierda comunicó una marcha para el próximo jueves. Y se espera que se sumen otro grupos (piqueteros y gremios).