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La reforma política también distancia a Bullrich del Gobierno: dice que no la consultan y que “juegan a las escondidas”

La reforma política también distancia a Bullrich del Gobierno: dice que no la consultan y que “juegan a las escondidas”

La no calmó el fastidio de Patricia Bullrich por una serie de decisiones que se toman dentro del Gobierno y en las que, ella entiende, no es participada.

El detonante hace 10 días fue no haber estado al tanto de los cambios que hubo en el , que nunca se comunicó en la mesa política y que se envió al Congreso para su tratamiento sin previo aviso.

Las modificaciones a ese apartado, y el posterior dictamen en Diputados, motivaron un cese en la tensión entre el mileísmo y la jefa del bloque del Senado, que en las últimas dos semanas sacó adelante tres leyes clave: Inocencia Fiscal II, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y los cambios al régimen de zonas frías.

Ahora las diferencias recrudecen por otro proyecto, que es central para el Gobierno, y en el que Bullrich se queja puertas adentro por no estar informada ni ser consultada por quienes llevan adelante las negociaciones: la reforma política.

Un tema que "manejan en Rosada"

Desde que en diciembre del año pasado dejó su cargo en el Ministerio de Seguridad para convertirse en senadora, Bullrich resignó peso en el día a día de las decisiones que se toman dentro de Casa Rosada.

Eso le molestó, pero no impidió que siguiera siendo una pata clave dentro de la mesa política que se conformó después y en la que suele exponer sus críticas hacia la gestión ejecutiva.

Aunque, desde el Senado, la exministra siente que muchas veces se le informan las cosas cuando ya están decididas. En ese sentido, su blanco de críticas suele ser el jefe de Gabinete Diego Santilli.

Esa situación se viene dando en relación al debate sobre la reforma política, que tiene una serie de puntos que modifican la ley electoral, pero cuyo corazón y principal punto de polémica es la eliminación de las PASO.

Cuando desde su entorno le consultan sobre cómo van las negociaciones con los gobernadores aliados para destrabar esos votos en el Congreso, ella responde, con enojo y algo resignada, que "es un tema que lo manejan en Rosada" y que no está al tanto de los acuerdos que se cierran.

Pero hay más. Para Bullrich, desde el Gobierno "juegan a las escondidas" con ella misma, que es, a la postre, quien tiene que salir a respaldar esas iniciativas a nivel legislativo como referente máxima en el Senado.

Ella cree que cualquier negociación con las provincias hay que cerrarla cuanto antes. El debate PASO sí o no también. Quedan apenas tres meses para resolverlo, porque no hay margen para pasar la discusión hacia 2027, mismo año de la elección.

Más allá de estar alineada con la política oficial, Bullrich no ha dudado en reconocer más de una vez que ella ha tenido buenas experiencias con las primarias, recordando la elección de 2023, cuando le ganó el mano a mano de Juntos por el Cambio a Horacio Rodríguez Larreta.

Sus intenciones hacia 2027

Bullrich repite cada vez más seguido que ella no es una funcionaria más del Gobierno y que el propio Javier Milei la habilitó a tener charlas "desde otro lugar", como parte de la sociedad política que cerraron en 2023.

El respaldo a su imagen que muestran las encuestas representa para ella una reivindicación, así como el 24% que logró hace cuatro años. "Patricia sigue teniendo los votos", aseguran quienes trabajaron en aquella campaña con ella.

En esa línea, Bullrich cree que ese porcentaje va a ser determinante en la próxima elección y que, si no hay un cambio de rumbo en el Gobierno, esos votos que asegura ella como candidata pueden irse si no compite el año que viene.

Ese escenario abre, desde su lado, un intento por propiciar una PASO con Milei que parece difícil de concretar, teniendo en cuenta que el Presidente tiene tomada la decisión de ir por su reelección.

Romper hoy no es el camino para Bullrich, que olfatea que si ella es la que decide abrirse de La Libertad Avanza podría tener un rechazo generalizado y ser blanco de cancelación interna como lo fue la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Diferente sería si los Milei agotan su paciencia por las reiteradas críticas de la senadora. Por ahora, el Presidente viene haciendo oídos sordos e incluso ha llegado a decir, frente a una canción de Lali que posteó en redes la senadora, que le gustan varios temas de la cantante, que es muy crítica de la gestión presidencial.