El martes a primera hora, el Presidente dio una entrevista en el canal América 24. Llegó con la diputada Lilia Lemoine, quien se quedó detrás de las cámaras, como una miembro más de la pequeña escuadra de agentes de la Policía Federal y de otras fuerzas que siguen a Javier Milei a todas partes. En el estudio lo esperaban su entrevistador, Antonio Laje, y el modesto kit de catering que pide Milei cada vez que va a un estudio de televisión: jugo de naranja marca Cepita, café Nescafé Dolca -que el Presidente toma con cuatro o cinco sobrecitos de azúcar-, té con especias de la variedad Chai y alfajores Terrabusi.
La charla se alargó más de lo previsto, y Milei terminó entrando después de las diez de la mañana a la Casa Rosada, muy retrasado para la reunión de la mesa política que había convocado esa misma mañana Karina Milei.
En el área presidencial esperaban Guillermo Francos, Patricia Bullrich, Manuel Adorni y Martín Menem. Santiago Caputo, el otro miembro de ese grupo encargado de tomar las decisiones sobre la campaña de La Libertad Avanza, no estaba allí.
En la reunión se habló de las denuncias sobre José Luis Espert, que indican que. La historia volvió a la luz pública en estas últimas semanas, cuando Juan Grabois reveló que en la causa estadounidense figura que un fideicomiso de Machado le transfirió en 2020 US$ 200 mil a Espert, hoy primer candidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires por La Libertad Avanza.
En la mesa de la Casa Rosada, Milei reprodujo lo que había dicho un rato antes en la televisión: sostuvo que no había que hacer caso a las operaciones. Bullrich no estuvo de acuerdo con esa idea y el miércoles por la mañana hizo pública esa diferencia, cuando pidió que Espert diera "ya" explicaciones sobre las denuncias que lo vinculan con el narcotraficante Federico "Fred" Machado.
La ministra de Seguridad buscó presionar a Espert para que saliera a responder con alguna seriedad las preguntas de los periodistas y, aunque ella no quiera admitirlo, también para diferenciarse de un escándalo que mezcla la política con el narcotráfico y que puede tener impacto en los votantes porteños, a quienes ella debe hablarles para conseguir un buen resultado el 26 de octubre.
Espert es uno de los pocos oficialistas que navega por encima de las peleas internas libertarias: no lo quiere nadie. En los equipos de Karina Milei y de Santiago Caputo coinciden en que la idea de ponerlo en el tope de la lista bonaerense fue del Presidente, y sus compañeros del bloque de Diputados también se esmeran por alejarse de él. Este miércoles, los diputados kirchneristas que comparten con Espert la Comisión de Presupuesto destacaban que ningún legislador de La Libertad Avanza levantó una mano para defenderlo.
Está claro que la campaña del oficialismo, que ya venía muy golpeada, quedó congelada esta semana por las denuncias sobre Espert. El miércoles por la noche, otra vez en A24, el diputado evitó una y otra vez responder si había recibido o no una transferencia de Machado. Era una pregunta muy simple y directa, muy fácil de contestar con un monosílabo, pero Espert la eludió hasta el ridículo. ¿Cuánto tiempo más puede seguir así?