La pregunta que subyace en el expediente por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, es si con sus ingresos como funcionario público, puede justificar las operaciones inmobiliarias que incluyen divisas, como así también los viajes al exterior. En esta etapa la fiscalía se concentra en las hipotecas privadas que posibilitaron la compra de propiedades. Este miércoles las dos jubiladas que realizaron el préstamo privado para el departamento del barrio de Caballito, declararon. La primera de las jubiladas contó que “no sabía nada del tema” que su hijo se ocupó de todo y que vio a Adorni “el día de la escritura”.
El fiscal Gerardo Pollicita pone particular énfasis en los números que quedaron expuestos tras la testimonial de la escribana del jefe de Gabinete, Adriana Nechevenko y las operaciones inmobiliarias.
A las 8:20 llegó la primera de las indagadas, Claudia Sbabo. Luego fue el turno de Beatriz Viegas, que arribó al lugar acompañada por su hijo Pablo Martín Feijoo, quien deberá prestar declaración la próxima semana. De acuerdo a la escribana de Adorni, el hijo de la jubilada sería amigo del jefe de Gabinete. "Es amigo porque los chicos van al mismo colegio. Una cosa de esas",
La declaración testimonial de Sbabo concluyó pasadas las 11:30, y ante el fiscal sólo reiteró que “no sabía nada sobre la operación” inmobiliaria.
Según pudo reconstruir Clarín de fuentes judiciales, Sbabo dijo: “De todo se ocuparon mi hijo” -en realidad hijastro, Leandro Miano- y Feijoó, hijo de Viegas, que está citado a declaración testimonial para la semana próxima.
En el detalle brindado por la jubilada se indicó que compró un departamento de pozo en 2022 y transfirió el boleto en 2024. De esta manera justificó la tenencia de los 100.000 dólares que fueron parte de la hipoteca privada que se firmó con Manuel Adorni.
“Con ese dinero, Feijoó propuso el negocio del departamento” de calle Miró. Según la testimonial de la escribana Nechevenko, el joven es la persona que conocía el jefe de Gabinete y en sus palabras expresó: “fue él quien llevó para esa operación a las dos prestamistas”.
Beatriz Veigas fue la segunda jubilada en declarar como testigo ante la fiscalía. Allí contó que su hijo, Pablo Feijoó "conoce a (Manuel) Adorni del colegio", corroborando la información proporcionada por la escribana.
Veigas explicó que tanto ella como Sbabo contaban, cada una, con 100.000 dólares "para invertir".
Dando veracidad a la versión del ex futbolista Hugo Morales -dueño del departamento antes que las jubiladas- indicó que el departamento de calle Miró se encontraba muy deteriorado. "Se le hicieron obras de refacción cuando se compró", le contó al fiscal Pollicita.
El representante del Ministerio Público le mostró imágenes del inmueble con la obra de refacción concluida, pero Veigas dijo no recordar el estado del lugar cuando se vendió a Adorni. “¿No recuerda una cocina vieja de una nueva?” Replicó el fiscal Pollicita ante la reacción de la mujer.
La posibilidad de realizar la operación inmobiliaria fue a través de Feijoó. Señaló al respecto que accedieron "porque no aparecían compradores".
Un aspecto resaltado durante la testimonial fue la falta de intereses aplicados a la hipoteca privada, pero no realizó ninguna apreciación sobre ese punto. Reiteró, en ese momento de la declaración, que “de todo se ocupó mi hijo”, quien tiene una empresa constructora y conoce a Adorni porque sus hijos comparten escolaridad.
Entre los datos proporcionados por la jubilada, aportó que el jefe de Gabinete le dio en garantía a Feijoó la venta del departamento de Parque Chacabuco. La fiscalía comenzó con la pesquisa sobre dicha información, para saber si efectivamente se encuentra a la venta. “Le dijo que cuando se venda, con ese dinero le va a pagar”.
Finalmente, Viegas indicó que Adorni le dio en efectivo los 30 mil dólares de adelanto para la operación y que hasta ese momento “no lo conocía”. Las dos jubiladas que de la operatoria se quedaron con 15 mil dólares cada una, esperan que en noviembre el funcionario libertario salde la deuda por 200 mil dólares, junto a los 70 mil más intereses que aún adeuda a las dos primeras prestamistas cuyos fondos fueron aplicados a la adquisición de la casa de Indio Cuá.
El foco en el dinero
El eje central de la investigación es poder determinar si, como se denunció, hubo un incremento patrimonial injustificado en el acervo de Manuel Adorni. En simultáneo y bajo el mismo objeto procesal, se impulsan diversas medidas de prueba para conocer si los gastos aplicados a propiedades y viajes pueden ser solventados con los ingresos declarados como funcionario público.
La escribana dio detalles sobre las operaciones inmobiliarias. "No hubo prestamos, nadie prestó dinero en efectivo", dijo sobre el inmueble de calle Miró al 500, y calificó el método como "habitual".
En noviembre de 2025, el matrimonio Adorni-Angeletti compró el departamento de 135 metros cuadrados de calle Miró, donde la hipoteca privada fue de 200 mil dólares. Sobre ese total, el jefe de Gabinete puso 30 mil dólares más.
La propiedad se escrituró por 230.000 dólares, con una particularidad: a la hipoteca privada no se le aplicaron intereses y en noviembre de este año, el jefe de Gabinete debe devolver 200.000 dólares a las dos jubiladas.
¿Cómo fue la operatoria? En el Registro de la Propiedad Inmueble, Beatriz Viegas -de 72 años- consta como acreedora del 50% de un crédito hipotecario de 200.000 dólares con el que se concretó la compra del departamento de Caballito. La otra mitad de la hipoteca aparece asignada a Claudia Sbabo, que aparece en registros públicos como empleada de una editorial.
Las primeras testigos
La semana inició con la declaración testimonial de las primeras prestamistas que la escribana Nechevenko consiguió para Adorni.
Se trata de Graciela Molina y a Victoria Cancio, madre e hija respectivamente. Las mujeres otorgaron en efectivo 100.000 dólares al funcionario libertario.
Ante el fiscal Pollicita justificaron los fondos con una sucesión más juicios laborales ganados. Además, indicaron que si bien conocían hace tiempo a Adriana Nechevenko, era la primera vez que realizaban una hipoteca privada.
Conocieron a Manuel Adorni el día que entregaron el dinero. El mismo fue depositado por Bettina Angeletti en el Banco Galicia y sobre ese total la familia Adorni sumaron de su acervo patrimonial 20.000 dólares.
Este préstamos cuenta con un interés anual del 11%. De la suma total el Jefe de Gabinete devolvió 30.000 dólares y las prestamistas dijeron en sede judicial que aún debe cancelar los 70.000 restantes más los correspondientes intereses.
Con este préstamo el funcionario compró la casa del barrio privado Indio Cuá por 120.000 dólares. Las obras de refacción realizadas al inmueble, es otro foco de la investigación: el contratista deberá declarar en Comodoro Py como testigo y llevar toda la documentación pertinente: presupuestos, planos, listado de trabajadores, comunicaciones con Adorni vinculadas a la obra.